Cuando elegimos una estufa, su eficiencia y rendimiento vienen determinados por las características del equipo. Sin embargo, existen factores externos que pueden hacer que ese rendimiento se mantenga en condiciones óptimas o disminuya con el tiempo.
La instalación, el combustible, la limpieza y las mantenciones son fundamentales. Y aunque existen diferencias entre una estufa a leña y una estufa a pellet, la lógica es la misma: para obtener el desempeño esperado, todo el sistema debe funcionar correctamente.
Puedes tener una estufa de excelente calidad, pero una instalación incorrecta puede afectar su funcionamiento.
Una correcta evacuación de gases es fundamental para conseguir una buena combustión. Por eso, en Bosca recomendamos realizar la instalación con un técnico Bosca certificado y calificado, quien podrá evaluar las características de la vivienda e instalar el equipo según las especificaciones correspondientes.
Además, recomendamos la instalación a los 4 vientos, donde el conducto de evacuación llega hasta una altura adecuada sobre la techumbre para favorecer el tiraje y evitar el retorno de gases provocado por las corrientes de aire.
Una buena estufa necesita una buena instalación para entregar el rendimiento para el que fue diseñada.
La calidad del combustible tiene un impacto directo en la combustión.
En una estufa a pellet, utilizar pellet de buena calidad permite una combustión más estable y ayuda a reducir la generación excesiva de residuos. Un pellet de mala calidad, con demasiada humedad o polvo, puede generar más cenizas, afectar la combustión y disminuir el desempeño del equipo.
En una estufa a leña, ocurre algo similar. Es fundamental utilizar leña seca y adecuada para calefacción. La leña húmeda dificulta la combustión, genera más humo y hace que parte de la energía se utilice en evaporar el agua contenida en la madera en lugar de transformarse en calor para tu hogar.
Con el uso se acumulan cenizas y residuos de combustión. Si estos no se retiran periódicamente, pueden afectar el flujo de aire y el correcto funcionamiento de la estufa.
En el caso de las estufas a pellet, recomendamos mantener una rutina de limpieza: limpiar el quemador diariamente, realizar la limpieza periódica de los pulmones y cumplir con la mantención completa correspondiente.
Son tareas relativamente simples, pero fundamentales para que el equipo continúe funcionando correctamente durante la temporada.
En una estufa a leña también es importante revisar y limpiar periódicamente el equipo y mantener en buenas condiciones el sistema de evacuación de gases.
Aprende cómo realizar la limpieza y mantención de tu estufa a pellet:
Además de las limpiezas que puede realizar el usuario, existen mantenciones que deben quedar en manos de especialistas.
Un técnico puede revisar componentes, estado de los cañones, evacuación de gases y otros elementos que influyen directamente en el funcionamiento del equipo.
Mantener estas revisiones al día permite detectar desgaste o acumulación de residuos antes de que comiencen a afectar el desempeño de la estufa.
En las estufas a pellet también es importante entender la diferencia entre temperatura y potencia.
La temperatura corresponde al nivel de confort que quieres alcanzar en el ambiente, mientras que la potencia determina la intensidad con la que trabaja la estufa para generar calor.
Utilizar permanentemente la potencia máxima no significa necesariamente calefaccionar mejor. Puede generar un mayor consumo de pellet y hacer trabajar innecesariamente al equipo. Lo ideal es ajustar ambas variables según el espacio, las condiciones exteriores y la temperatura que quieres alcanzar.
No existe un truco para aumentar el rendimiento de una estufa por sobre las prestaciones para las que fue diseñada. La clave está en crear las condiciones necesarias para que pueda entregar correctamente ese rendimiento.
Una instalación adecuada, combustible de buena calidad, limpieza periódica y mantenciones al día trabajan en conjunto.
Porque una estufa eficiente no depende solamente del producto. También depende de cómo la instalamos, cómo la utilizamos y cómo la cuidamos.